Conocimiento y comunicación en la empresa
por Carlos Alberto Rosales

La empresa es como el ser humano. Necesita que todos los órganos comuniquen a través del torrente sanguíneo la energía para poder vivir. Pero también necesita que tanto quien la dirige como cada una de sus partes conozcan bien su funcionamiento. La clave para que la empresa trascienda en el tiempo consiste en superar las barreras físicas, para así poder llegar a su estructura interior: las personas. Si no conquistamos la voluntad de las personas, no podemos asegurar el éxito empresarial. Preocuparse por la inteligencia y la voluntad de las personas que laboran en la empresa, es aportar por la excelencia.

Si consideramos que la persona está hecha de materia y espíritu, entonces será necesario analizar la forma en cómo se comunica y cómo asimila el conocimiento para luego transmitirlo a los demás, dentro de la empresa. En la materia, la persona posee sentidos externos (olfato, vista, tacto, oído y gusto) e internos (sentido común, imaginación y voluntad). La materia permite un conocimiento sensible, mientras que el espíritu un conocimiento intelectual. Esto significa que una persona que es impuntual y por tanto llega tarde a la empresa, sabe que la impuntualidad no es buena (conocimiento sensible), pero no a asimilado dentro de su voluntad esta virtud (conocimiento intelectual). Si consideramos que para lograr la asimilación y práctica de un conocimiento en una persona es necesario que primero pase por los sentidos externos, luego a los internos, para después pasar a la inteligencia y finalmente llegar a la voluntad. Este trayecto es el que debe seguir todo conocimiento. En el ejemplo del hombre impuntual vemos que el conocimiento que logró de esta virtud sólo fue sensible pues no la aplica en su vida.

Este proceso en la empresa es importante porque las personas que laboren en una oficina o departamento pueden conocerse (sensiblemente), y sin embargo no llegar a integrarse como parte de un mismo equipo (conocimiento intelectual). Un signo evidente de esta situación son las llamadas “islas de calidad”. Es decir, cada uno trata de hacer bien su trabajo, pero no se preocupa por el trabajo de sus compañeros y la mejora completa de la empresa.

Las empresas de servicios son las que mayor capacidad de comunicación debe tener, incluso mayor que el promedio normal. Pues la base de un ambiente laboral que motive la excelencia, es la confianza.

El año pasado entre mis compañeros de trabajo realizamos juegos para medir este grado de confianza y comunicación en la empresa. Uno de ellos consistía en subir a una escalera sostenida por otra persona, y el reto consistía en subir la mayor cantidad de escalones, para luego dejarse caer de espaldas. Detrás de la persona que subía, se encontraban ocho compañeros que con sus brazos esperaban recibir a la persona que caía. Pude ver que existían personas que sólo subían dos escalones, otras 3 ó 4. Pero eran muy pocas las que subían más de 5 escalones. Pues tenían miedo de que sus compañeros lo dejaran caer. Este miedo es una muestra de desconfianza. Otro juego consistía en que cada uno jalaba una cuerda, las cuáles estaban atada a una rueda con varios agujeros en su entorno, y con un agujero en el centro. El reto esta vez consistía en ensartar el hueco central de la rueda a una estaca. Para lo cuál cada uno jalaba sin mirar atrás (de espaldas) y otra persona guiaba para lograr el objetivo. Después de un buen tiempo, lo logramos. Este juego demuestra que en la empresa cada uno jala la soga de su trabajo para su lado y de acuerdo a sus intereses. Lo cuál impide el trabajo conjunto en equipo. Estos dos ejemplos son una muestra de la falta de comunicación en la empresa. Puede darse el caso en el que una empresa de servicios, sus empleados sean compañeros, pero no necesariamente buenos amigos. Esta situación es la que mayormente suele ocurrir a diario, pues no nos preocupamos por entablar verdaderas relaciones interpersonales con nuestros compañeros. Sólo nos quedamos en el conocimiento sensible y no ahondamos en el conocimiento intelectual.

El nivel de comunicación en la empresa se muestra en medio de las crisis, pues impiden o generan el trabajo en equipo dependiendo de la reacción de cada uno de los trabajadores. En medio de estas situaciones nos damos cuenta de la capacidad de reacción como la de promover trabajo conjunto, de parte de cada uno.

Aquí sugerimos unas pautas para mejorar la comunicación dentro de la empresa:

  • Independencia: compartir la toma de decisiones, de modo que no sea sólo la gerencia quien lo decida todo, sino también los empleados. Facultar al equipo para que asuma la responsabilidad.
  • Habilidades múltiples: enseñarles a los empleados todo el proceso que deben seguir frente a cualquier situación.
  • Compartir información: toda la organización debe estar al tanto de la situación de la empresa o proyecto.
  • Servicio al cliente interno: brindar una buena atención y trato, dentro de la empresa y entre los empleados.
  • Presupuestar: dar cuentas de los resultados obtenidos.
  • Calidad: entendida no sólo en el trabajo bien hecho, el producto bien terminado; sino también en la calidad humana de las relaciones dentro y fuera de la organización.


Después de haber analizado el proceso de conocimiento en las personas, y de relacionarlo con la comunicación en la empresa, podemos plantearnos: ¿conozco con profundidad a mis compañeros de trabajo? ¿Este conocimiento es sensible o intelectual? ¿Genero confianza al conocer a los demás? ¿Soy compañero o amigo? ¿Tengo un alto nivel de comunicación? ¿Mi comunicación se basa en la confianza y en el verdadero conocimiento de la persona?

Propongámonos compartir nuestro conocimiento y nuestra capacidad para comunicarnos en la empresa. Cuentan que varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada. Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aun así no se podía ver nada. Al hombre, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendiera su propia tea y así compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó.

Muchas veces nos pasa como en la historia, sin darnos cuenta, por causa de nuestra falta de conocimiento intelectual apagamos la esencia que irradia la comunicación en la empresa. Otras veces luchamos a diario por mantener prendida nuestra tea, sin embargo no evidenciamos que juntando todas las teas de la comunicación, de la amistad, de la fraternidad en el ambiente laboral, podemos realmente encender la oscuridad que con nuestra actitud causamos. Conozcámonos y comuniquémonos mejor en nuestra empresa, para el bien nuestro, para el bien de la organización, para el bien de las personas.

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