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Todas las empresas deben enfrentar, antes o después, situaciones financieras realmente conflictivas y traumáticas. Algunas logran superarlas: son las “ganadoras”. Otras sucumben irremediablemente: son las “perdedoras”. Pero, todos los estudios coinciden en señalar que las organizaciones que han podido superar con éxito sus períodos de crisis son aquellas que han actuado con decisión ante sus primeros síntomas. ¿Cuáles son esos síntomas?
La posibilidad de una crisis financiera forma parte de la propia naturaleza de todas las empresas, pequeñas, medianas, grandes, multinacionales o globales que sean. Las estadísticas de quiebras de cualquier país así lo confirman. (“Los cinco pecados capitales de las Pymes”). Los escándalos repetidos de empresas gigantescas, cotizadas en las bolsas más importantes del mundo, también lo reafirman: basta leer los periódicos o escuchar los noticieros de televisión. Ninguna empresa está exenta de ese fatídico riesgo. Incluso, como es sabido, un período de rápido crecimiento de la empresa puede convertirse en una situación de crisis. Los cuatro niveles de la crisis Muchos autores, analistas e investigadores de la realidad empresarial han estudiado con minuciosidad cientos de casos de empresas en crisis. Entre ellos podemos señalar a Zimmerman, Wilson, Argenti, Hambrick, Lorange, Deal y Kennedy, que, en conjunto, han analizado los procesos de crisis de más de 1.200 empresas de los EE.UU., Europa, América Latina y Japón. Una de las primeras conclusiones de estos analistas es que las situaciones de crisis se pueden dividir en cuatro niveles de creciente peligrosidad:
Otra de las conclusiones es que las empresas que han logrado superar y recuperarse por completo de sus períodos de crisis han sido aquellas que han actuado, con firmeza y acierto, mientras se encontraban en los dos primeros niveles. Las que han dado larga a la adopción de medidas correctoras se han visto, luego, penalizadas por la magnitud de las acciones a implantar para enderezar el rumbo o por la inutilidad de toda iniciativa en vista del grado de deterioro estructural alcanzado. En consecuencia, en este artículo nos vamos a centrar en los dos primeros niveles de crisis, señalando los síntomas de cada uno de ellos, de tal manera de conformar una especie de termómetro, barómetro o conjunto de señales de alerta, que le permitan a los niveles de responsabilidad empresarial concienciarse de la situación que podrían enfrentar a corto plazo, analizar más fondo (de manera objetiva y honesta) la problemática y adoptar las medidas pertinentes con suficiente tiempo. Crisis en potencia La situación de crisis en potencia es una de las más delicadas ya que se produce en empresas en las que una situación financiera aparentemente sólida y saludable induce a sus responsables a la auto-complacencia y a descuidar el análisis de la organización, lo que les impide determinar en qué áreas debe cambiar la empresa con el fin de adaptarse eficazmente a las transformaciones que se están produciendo en el entorno. La situación de crisis en potencia se genera cuando, a pesar de en que en el entorno se están produciendo cambios importantes, la empresa sigue aferrada a sus valores y enfoques tradicionales y a la forma “como siempre se han hecho aquí las cosas”. Los principales síntomas de una situación de crisis en potencia son los siguientes:
Cuando el entorno no cambia con mucha rapidez, es posible que una empresa siga operando sin grandes problemas arrastrando una situación interna de crisis en potencia. Pero, cuando el entorno cambia con mucha rapidez, como es el caso de los tiempos en que vivimos, la organización puede pasar, también con extrema rapidez, del nivel de crisis en potencia al nivel de crisis en gestación. Crisis en gestación En este nivel, también llamado “pre-crisis”, la empresa comienza a mostrar los primeros síntomas típicos de una situación de crisis. Los indicadores básicos de la actividad empresarial comienzan a mostrar claros síntomas de debilidad y deterioro. Las principales señales de alarma son, entre otras:
Si su empresa, en estos momentos, está mostrando varios de estos síntomas, es conveniente que comience a preocuparse: los estudios indican que la mayoría de las empresas que pudieron superar con éxito sus crisis, lo lograron porque actuaron mientras se encontraban en el momento de iniciar el nivel de crisis en gestación. Pero, los estudios también afirman que si en este nivel no se adoptan las medidas correctoras pertinentes, la empresa puede caer muy rápida y fácilmente en el nivel de crisis en desarrollo, complicándose exponencialmente su ya dudosa recuperación.
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