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El trabajo como lo conocemos, hasta ahora, no será igual. Este cambio otorga otro significado y otro sentido a la actividad laboral como fuente de satisfacción y autorrealización, en una nueva cultura laboral además. Estos cambios en la naturaleza del trabajo demandan de competencias específicas en los trabajadores y en los directivos. Estos últimos deben comprender este entorno y desarrollar habilidades para ser efectivos en sus puestos de trabajo y lograr las metas de su organización. Una de las transformaciones fundamentales es el papel que primordial que juega el conocimiento en la economía y las organizaciones. Ello implica reflexionar sobre las personas en este nuevo entorno laboral. Dentro de las características que se avecina se encuentran que:
Estos cambios ya se están produciendo y dada la importancia que adquiere el talento de las personas, en estas condiciones, se ha desatado lo que ha dado en llamarse la “guerra por el talento”. La misma se evidencia en el campo de los directivos, fundamentalmente. Ellos están comenzando a escasear por diversas razones, entre las cuales se destacan el envejecimiento de la población y las dificultades que afronta la formación de líderes. La gestión del talento, más que un paradigma de dirección, debe ser una filosofía de trabajo que se basa en la gestión integral del potencial humano, donde se enfatice en el plan de carrera y en el desarrollo profesional. Estas deben ser su eje central porque permiten la combinación armónica de los intereses personales y organizacionales. 157 Los programas de gestión del talento y los directivos que deseen incursionar en este tema deben conocer los resultados más significativos de las investigaciones realizadas en el campo de la inteligencia, la creatividad y el talento. Entre ellos, se destacan:
La definición de talento que se adopte, para un programa organizacional, no debe ser muy distante de lo que “dicta” la cultura de esa sociedad. Se debe investigar cuáles son los parámetros de excelencia para medir los logros de las personas en la actividad social a la cual se dedica la empresa, pues existen esfera de la actividad humana donde están establecidos, como en el caso de la ciencia, que son:
En especial, es necesario analizar la naturaleza del conocimiento que se maneja en la organización, en general, y en cada puesto de trabajo, en particular. Las ciencias naturales y exactas son más universales, cerradas, estables, definidas, predecibles. Los conocimientos de ellas son más independientes de la cultura, de los cambios sociales, tecnológicos y políticos. Tienen criterios bien elaborados que permiten la detección temprana de talentos. Existe acuerdo universal sobre qué marca la excepcionalidad. En las ciencias sociales, en cambio, no hay consenso universal acerca de la mayoría de las definiciones y categorías. Los conocimientos en ellas son más abiertos, menos estables, menos definidos. Sus parámetros son menos predecibles. Son más dependientes de la cultura, de los cambios sociales, tecnológicos y políticos. Cuentan con criterios menos elaborados que no permiten la detección temprana de talentos. No existe gran acuerdo universal sobre qué marca la excepcionalidad. Los criterios de excelencia cambian más con más frecuencia y más drásticamente. Para aplicar la gestión del talento, es necesario tomar dos decisiones iniciales importantes: si es aplicable a la organización y si abarcará algunos puestos o personas o si se darán igualdad de oportunidades para todos los empleados. Los componentes esenciales de la gestión del talento son los mismos que los de la gestión integral del capital humano, pero se deben tener en cuenta determinados elementos. En la selección de personal, es necesario atender a los resultados de las investigaciones sobre la predicción del talento. La excelencia en el trabajo se mide por: el impacto revolucionario que provoquen los aportes de la persona en un área, el juicio de otros sujetos que han alcanzado logros en ese campo, por la evaluación de los expertos en ese ámbito, por el número de publicaciones o patentes que se posea. Los predictores más potentes son:
No obstante, como el talento está en estado de emergencia siempre, hay que vigilarlo constantemente, por lo cual se puede dar por terminado el proceso de búsqueda y selección. Las humanidades, le dan más oportunidades a los “late-bloomer” que otras áreas como la Biología, la Matemática, la Física o las Ciencias Naturales en general, donde la maduración temprana es más común. En cuanto al rendimiento o las notas, utilizado como criterio de selección, es necesario ser cautelosos porque en los primeros años de las carreras predomina, por lo general, un aprendizaje memorístico. En los inicios de los estudios universitarios, se pierden futuras personas creativas por que las calificaciones son el resultado de una buena memoria. En esos años, se necesita más de la retención de los conocimientos que de la creatividad. Mientras que hacia el final, para la presentación de los trabajos de tesis se necesita más creatividad y originalidad. En especial, cuando se trata de organizaciones vinculadas a la producción de conocimientos, en el análisis de los currículums de las personas, hay que valorar si se trata de un consumidor o de un productor de conocimientos. Los primeros se caracterizan por hacer muchos cursos de postgrado. Los segundos, en cambio, dan cursos, presentan trabajos en eventos, publican y tienen patentes. La relación “in put – out put” de conocimientos ofrece elementos para valorar la creatividad. En la mayoría de las disciplinas, sólo el 5% de los científicos son los que producen más de la mitad de todos los artículos que se publican en ese campo. En el desarrollo de talentos, es preciso atender al papel de los mentores en la vida de los sujetos talentosos. La mentoría es un proceso de mejora, guiado, flexible y con apoyo continuo que logra el desarrollo a largo plazo del participante, capacitándole en la comprensión de temas personales y organizativos que pueden afectar al desempeño en su función actual y futura. Los expertos de un ámbito forman el grupo de referencia por el cual las personas se evalúan a sí mismas. El buen mentor le abre su vida al alumno para que la valore y la sienta. Las utilidades de la mentoría se encuentran en la adquisición del conocimiento implícito y explícito por parte del pupilo. Se aprenden “las reglas de juego” y los puntos de vista sociales de esa disciplina. El mentor sirve de modelo, brinda apoyo y estimulación. Se aprende a adquirir conocimientos, a cómo usarlo de forma flexible, poco convencional y de manera desafinaste. No sólo se trasmiten conocimientos y habilidades, se trasmiten e interiorizan los valores, las actitudes y las tradiciones de unas generaciones a otras en un campo del conocimiento. Los estudios de las personas que han alcanzado altos niveles de logro muestran que tuvieron una relación estrecha y significativa con sus tutores. La interacción con mentores de excelencia permite: interiorizar las normas y los patrones de desempeño en un área, emular con los expertos, desarrollar un estilo de pensamiento diferente, experimentar altos niveles de trabajo, experimentar la severidad en la evaluación, adquirir “gustos científicos”, aprender a buscar problemas significativos, aprender a encontrar soluciones elegantes. Para la retención de talentos, es necesario tener en cuenta que los trabajadores excepcionales necesitan oportunidades de desarrollo. En las recompensa, se debe tener en cuenta que lo que es bueno y satisfactorio para unos puede no serlo para otros. Es necesario adecuar la recompensa a la persona, adecuar el premio a lo logrado, debe ser oportuna y específica. Para estimular la expresión del talento y de la creatividad se debe premiar por los logros y las acciones específicas, a los trabajadores excepcionales y a las sugerencias de los empleados. La motivación que se expresa en el nivel de compromi¬so organizacional y de implicación con el puesto son los mejores indicadores de permanencia. Lo más importante de la retención de talentos es que se conservan los conocimientos y las habilidades dentro la organización. Con todo ello, la empresa será más útil a la sociedad al cumplir su misión social con mayor calidad. Es necesario cultivar los elementos del ambiente laboral que atraen a los talentosos, pues xxiste una atracción mutua entre los jóvenes sobresalientes y las instituciones de prestigio. Si bien la mayoría de las empresas no buscan personas geniales, es conveniente conocer cuáles son las características comunes que tienen los premios Nóbel para buscar seducir y retener personas que se les asemejen. Ellos entraron en la red científica en etapas tempranas de su carrera, buscaron la posibilidad de trabajar con el mejor de su área, tuvieron acceso a los canales de comunicación sobre los avances de sus disciplinas, siempre estaban muy actualizados, al conocer lo que se hacía, dónde se hacía y quién lo hacía en su especialidad, tienen rasgos como persistencia y autoestima y fueron colaboradores de otros premios Nóbel. El tema es complejo, del mismo modo que lo es el talento como categoría. Requiere tener en cuenta el resultado de múltiples investigaciones realizadas desde la óptica de diferentes disciplinas. Por ello, el camino hacia las polémicas y las contradicciones, que conducen al desarrollo, está abierto y poco explorado.
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