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“En una negociación, la forma en que usted hace una concesión puede ser más importante que la concesión que hace”. Gary Karrass. Hacer concesiones es algo que nos resulta incómodo. Sentimos que hacerlas es una expresión de debilidad, que perdemos algo, que es un derrota, que puede ser aprovechada por la persona, o entidad, a la que la hacemos. No obstante, si analizamos las “concesiones” como un componente importante del proceso de negociación, su interpretación debemos verla con un prisma diferente. Recordemos que, en el trabajo “Manejo de conflictos…”, vimos que “Ceder” es una estrategia para manejarlos y que se recomienda su utilización cuando se dan circunstancias como las siguientes:
Edmund Jandt, en “Ganar-ganar negociando”, le critica a Fisher-Ury, del Proyecto de Negociación de la Harvard, la expresión que utilizan en el título de su “bestseller”, “Si…de acuerdo. Como negociar sin ceder”, planteando lo siguiente: “...considero que su subtitulo (negociación de acuerdos sin ceder) es paradójico y no solo eso sino una absoluta imposibilidad. No es posible negociar acuerdos sin tener que ceder. Si no se cede nunca, no se está negociando, simplemente se está obligando a las otras personas a someterse a nuestra voluntad...”. Las concesiones son un componente fundamental del herramental, conceptual y técnico, de las negociaciones. Están estrechamente relacionadas con otras herramientas como: los puntos de “Inicio” y de “Abandono”, la “Mecánica del intercambio” y las “Opciones”. Los puntos de “Inicio” y “Abandono” y la “Mecánica del Intercambio” La negociación se caracteriza por un proceso de intercambio en el que las partes van haciendo ofertas y contraofertas. Hendon le llama “… el estira y afloja, el aspecto medular de toda negociación…”. Se llega al acuerdo, en el momento en que las partes sienten que obtienen soluciones que satisfacen, en una medida aceptable, sus expectativas e intereses. Para poder intercambiar, cada parte inicia su oferta en niveles superiores a los que, objetivamente, piensa que podría obtener. Si empieza en niveles cercanos a sus expectativas, sus posibilidades de intercambio se reducen y, por tanto, la obtención de mejores resultados. Todas las investigaciones demuestran que obtiene mayores resultados el que empieza en niveles superiores, y tiene la habilidad para manejar el intercambio proponiendo opciones que le permiten hacer “concesiones” en forma productiva. Por estas razones, la determinación de los puntos de “Inicio” y “Abandono” es la tarea más importante en la preparación de la negociación, es donde se definen los objetivos que Ud. desea obtener. Lo demás, son las estrategias y tácticas que utilizará para lograrlos. Consecuente con esto, los especialistas proponen métodos y técnicas para esto. Jandt propone la “Estrategia del Minimax”, que parte de la premisa de que “las personas están dispuestas a renunciar a algo, con el objetivo de obtener, o conservar, alguna otra cosa”. Jandt plantea no comenzar a negociar hasta que tengamos resueltas cuatro preguntas:
Gavin Kennedy propone la técnica del G.P.T. que responde a las preguntas:
Al igual que plantean Fisher y Ury sobre el MAAN (Mejor Alternativa de Acuerdo Negociado), los especialistas que proponen estas y otras técnicas, insisten en que las preguntas debemos formularlas no sólo sobre nuestras expectativas e intereses sino también estimar los que puede tener “B”. En cualquier método, es recomendable empezar por determinar el “Punto de Abandono”, para lo que podemos utilizar como referencia la técnica del MAAN, que nos permite estimar lo que podríamos recibir, si no llegamos a un acuerdo. La negociación tiene un costo, económico y emocional, no tiene sentido negociar, o seguir negociando, para obtener un resultado que ya podríamos obtener sin negociar. Se dice que la negociación, al igual que la dirección, es una mezcla de ciencia y de arte. La “ciencia” está en las regularidades que evidencian las investigaciones, es decir, empezar lo más alto posible es lo más productivo. El “arte” está en no empezar tan alto que nos suceda como dice Jandt “que se rían de nosotros o nos pidan que abandonemos el local”, o tengamos que hacer concesiones significativas desde el inicio, lo que nos sitúa en una situación vulnerable. Los puntos de “Inicio” y “Abandono” operan en el marco de la “Mecánica del intercambio”, que podemos resumir en el ejemplo siguiente.
La llamada “Franja del intercambio” estará en el rango de 50-80, los puntos de inicio de cada parte. La “Franja de acuerdo”, en el rango de 60-70, los puntos de abandono. El movimiento hacia arriba, o hacia abajo, del precio que se acuerde estará en función de dos factores:
Las “opciones” en una negociación Para Fisher-Ury, la generación de opciones es el aspecto más creativo de toda negociación y del que depende en medida importante el éxito. La definen como sigue: “...es lo que usted lleva a la negociación, o genera en el mismo proceso de intercambio. Lo que diferencia a un negociador profesional de un aficionado, o del que no negocia, es la habilidad del primero de crear soluciones alternativas que ayuden a todas las partes a satisfacer sus necesidades...”. Nieremberg considera que “La capacidad de presentar alternativas creativas parece uno de los conceptos básicos del éxito en la negociación”. Esta conclusión se ratifica en la investigación de Rackham sobre el comportamiento de los negociadores exitosos. La pregunta básica que debe hacerse para generarlas es ¿Qué Ud. puede ofrecer que le interese a “B”?. Las recomendaciones principales para generar y utilizar las opciones son:
Un ejemplo. En los años setenta Cuba fue a negociar un “Tratado Comercial” con un país europeo, que le diera cobertura a las relaciones comerciales entre entidades de ambos países, además de protegernos contra las presiones del bloqueo de EEUU. Se definieron los puntos de “Inicio” y “Abandono” en los sectores que le interesaban a Cuba y se identificaron los opciones de mayor interés para la parte europea, referidas a la compra de algo que se producía en dos regiones, fuertemente dependientes de esa producción, que estaba deprimida, lo que generaba conflictos sociales frecuentes. Era un interés de tipo económico y político para “B”. Ese rubro no pasaba del 5% de todo el paquete que se negociaría, era algo de “alto valor para “B” y relativo bajo costo para Cuba”. Desde el inicio, la parte cubana mostró interés en la adquisición de una cantidad “significativa” de ese producto. En la medida que avanzaba la negociación de otros puntos, la parte cubana aumentaba la cifra que “nos interesaba”. Al final, quedó todavía pendiente de utilizar alrededor del 30% de la cifra máxima que la delegación tenía autorización para contratar en ese rubro. En este ejemplo, se identifican tres cosas importantes, para el otorgamiento de las concesiones:
Otro ejemplo. En una ocasión, un empresario latinoamericano negoció con una entidad turística cubana la venta de productos en sus instalaciones. Entre las opciones que ofreció estaba la promoción de la institución cubana en el país donde radicaba. Era algo de “alto valor” para la parte cubana y de bajo costo para la parte extranjera, pues podía hacerlo utilizando las redes y relaciones que tenía en ese país. Entre los factores que inhiben la generación de opciones se señalan:
Las recomendaciones que plantean Fisher y Ury para la generación de opciones se pueden resumir en lo siguiente.
Cómo hacer las “concesiones” El instrumento que se utiliza para manejar las opciones en una negociación son precisamente las concesiones, que vamos “otorgando” moviéndonos en las opciones que hemos preparado, o generado en el intercambio. Un resumen de las principales recomendaciones que hacen especialistas sobre como debemos proceder es la siguiente:
¿Cómo hacerle ver a “B” que Ud. llegó al limite de sus concesiones?.
Hace unos años participé en un equipo que negoció con una entidad extranjera. Casi en los finales, la parte extranjera reclamó algo que implicaba una concesión importante por la parte cubana, era algo que no nos esperábamos. El jefe del equipo negociador cubano, no respondió nada, con mucha tranquilidad recogió todos sus papeles, se puso de pié y dijo “Señores, para nosotros terminó este intercambio. Buenas tardes” y se marchó con los demás integrantes de su equipo. Cuando ya habíamos salido del local, un miembro del equipo negociador de la parte extranjera nos llamó, pidió disculpas porque “era evidente que no habían logrado transmitirnos bien lo que habían querido decir”, retiraron su solicitud, se reinició el intercambio y todo fluyó normalmente. Una recomendación final que hacen los especialistas es que, si antes de concluir la negociación, Ud. se percata de que hizo una concesión inaceptable para sus intereses, no dude en rectificarla. Es preferible no llegar a un acuerdo que asumir un compromiso del cual estará arrepintiéndose durante mucho tiempo. “Póngase rojo una sola vez”, dice un negociador experimentado.
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