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“No te enfades. No es que estén en contra tuya, es que están a favor de ellos”. - Don Vito Corleone.
El Presidente del Instituto Argentino de Negociación, Conciliación y Arbitraje, Miguel Angel Martín, se lamenta de la influencia negativa de la “doctrina de Harvard”, popularizada en los libros de Roger Fisher y William Ury, “que pone el acento en la necesidad de colaborar y generar valor para negociar”. No es el único que hace señalamientos a los “gurús” de la Harvard, Jandt, entre otras cosas, les critica el planteamiento de “negociar sin ceder”. En mi criterio, no es tan absoluta la posición de Fisher-Ury. En “Si...de acuerdo...", incluyen temas como “¿Qué pasa si ellos son más poderosos?, ¿Qué pasa si ellos no entran en el juego?, ¿Qué pasa si ellos juegan sucio?". En estos, así como en el apéndice que incorporaron en la segunda edición “Diez preguntas que hace la gente...”, reconocen la posibilidad de que, no siempre, encontremos una disposición a colaborar. No obstante, es cierto que la filosofía y la tecnología del grupo de la Harvard, como de la mayoría de la bibliografía sobre negociaciones, (quizás bajo la influencia del modelo de la Harvard) se centra en las estrategias de “Ganar-Ganar”, que suponen un nivel de colaboración entre ambas partes que no es frecuente encontrarse. Por esto, coincidimos con el planteamiento de Martín de que "Mucha gente piensa que ésta es la única forma de negociar. Sin embargo, sirve sólo para el 50% de los casos, cuando el otro está dispuesto a colaborar. Pero si no lo hace, aunque yo genere valor, ¿cómo lo distribuyo después?". La “competencia” en el manejo de conflictos. Algo que ratifica la existencia de comportamientos “no colaborativos”, está reconocido en la teoría y las técnicas para el manejo de conflictos. Killman, el autor mas difundido en el tratamiento de este tema, entre los estilos en el manejo de conflictos, identifica el comportamiento de “Competir (Forzar)”, que es cuando la energía se centra en tratar de obtener el resultado que nos interesa, aunque esto pueda afectar los intereses de la otra parte. En este estilo, las relaciones interesan poco. Según el Test de Killman, las personas que tienen esta filosofía para enfrentar los conflictos asumen, como tendencia preferente, los siguientes comportamientos:
Cuando se analiza el Estilo de “Competir (Forzar)” como una “Estrategia para manejar conflictos organizacionales” se recomienda utilizarlo en las siguientes situaciones:
A la pregunta “¿Por qué discrepa la gente?”, Edward De Bono responde:
Cohen, plantea que “Mucha gente disfruta más la confrontación que la colaboración, porque sienten que, con la primera, expresan mejor su poder”. Inclusive Fisher y Ury, máximos exponentes de la colaboración en las negociaciones, reconocen que: “En una negociación, especialmente en un fuerte desacuerdo, los sentimientos pueden ser más importantes que las palabras. Las partes pueden estar más dispuestas para la batalla que para encontrar juntas la solución a un problema común”. Podemos concluir que la “competencia, las presiones y la confrontación” son comportamientos con los que tenemos que aprender a convivir y a manejar. Las negociaciones, que son interacciones entre seres humanos, no son una excepción. Por eso, es bueno reconocer que existen dos modos, tipos, o estrategias de negociación, como le llaman indistintamente los especialistas. La “Negociación Competitiva” y la “Negociación Colaborativa”. Nos referiremos en este trabajo a la primera. La “Negociación Competitiva”. ¿Por qué? ¿Para qué?. La “Negociación Competitiva”, también es denominada de otras formas: El objetivo de la “negociación competitiva” es “Maximizar los resultados propios”. Según Lewicki y Saunders, sus características principales son:
Es la situación típica que encontramos cuando vamos a comprar algo en un “mercado libre”, donde lo que predomina es el regateo y la comparación con lo que “vimos en otra tarima”. Recuerdo una ocasión en que, en un recorrido con un amigo por el mercado “Tepito”, en México D.F. vimos un artículo que nos interesaba, regateamos algo, nos pareció que habíamos obtenido el mejor precio posible. Cuando salíamos, encontramos el mismo artículo a la mitad del precio que habíamos pagado. Sin embargo, a nadie se le ocurre una negociación “competitiva” en una tienda por departamentos, donde el precio está encriptado en una etiqueta con el código de barras, es decir, tiene legitimidad, que es uno de los factores que otorga poder en una negociación. Las estrategias que más se identifican con este modo o estilo de negociación son las siguientes:
En cuanto a las tácticas, que son los comportamientos y acciones puntuales que se utilizan durante el intercambio, las más habituales en este tipo de negociaciones son:
También se aplica cuando, el nivel de confrontación entre los representantes de ambas partes ha sido muy agudo y les resulta difícil la conciliación, o ambas partes desean continuar el intercambio en un clima menos tenso. Es el caso de la negociación cuatripartita (Angola, Cuba, Sudáfrica, EEUU) para la salida de las tropas cubanas de Angola, al concluir la guerra que posibilitó impedir la ocupación de Angola por las tropas de Sudáfrica, la liberación de Namibia (ahora Zimbawe, su nombre original) y el inicio del desmantelamiento del sistema del apartheid, tanto Cuba como Sudáfrica, cambiaron a los jefes de sus equipos de negociadores, “era necesario reducir el nivel de confrontación que se había acumulado”, informó un participante. Lecciones de la negociación competitiva. Cuando trabajamos este tema en el Taller de “Estrategias y Tácticas de Negociación”, después de presentar y debatir sus propósitos, estrategias y tácticas y de la realización de un juego de roles característico de una negociación competitiva, hacemos un análisis y generación de ideas sobre las “Lecciones de la Negociación Competitiva”. Los criterios principales que se plantean pueden resumirse en lo siguiente.
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