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Actualmente la crisis económica mundial y sus efectos recesivos en las organizaciones son por todos identificados y temidos. La gran cadena de efecto y reacción ha generado que muchos de nosotros replanteemos las prioridades de la empresa y que muchas veces el llegar al recorte de personal y la reestructuración de funciones se provoque un mal sabor de boca entre los miembros de la organización. A continuación me gustaría presentarles una reflexión del recorte de personal y la famosa reestructuración desde el punto de vista humano. ¡Sí, así es! Desde el lado más importante de nuestros activos creativos, innovadores e impulsores del desarrollo de nuestra organización: nuestros empleados. Está por demás el exponer que los colaboradores son los elementos más importantes de la empresa, porque decimos y “agradecemos”, vía compensaciones, los esfuerzos que realiza un grupo de trabajo, para obtener buenos resultados logrando así, las metas económicas y comerciales que se proponen al inicio de un ciclo de labores. Sabemos que es un derecho y una obligación establecer relaciones laborales equitativas, en las que ambas partes definan sus ofertas y demandas de los servicios de trabajo. Pero administrativamente debemos aplicar las teorías motivacionales y gestión del personal que contribuya a la verdadera integración y formación de equipos de trabajo comprometidos. En el momento en que la organización debe realizar un cambio obligado para adaptarse y mantenerse competitivamente en el mercado y su entorno, se proceden a tomar decisiones que pueden ir desde el ámbito: financiero, mercadológico, productivo y/o de su personal; la estrategia que sea considerada seguramente es tomada como respuesta al medio ambiente por el que se vive. Centrémonos en el ámbito de su personal, estrategias como: el downsizing, la reingeniería, fusiones de puestos, compactación de puestos para diversas actividades, etc. pudieran ser alternativas útiles para hacer frente a los factores ambientales que exigen un cambio; pero aquí es donde el número de colaboradores debe ser depurado y quedarse con los elementos que resulten más viables a la organización. Aquí es donde procedemos a liquidar a nuestros empleados. Cuando se sabe dentro de la empresa que uno de sus compañeros de trabajo ha sido liquidado, los rumores y mal ambiente comienza a crecer, más si esta persona era pieza clave o un elemento destacado en el desempeño de su trabajo. Si la manera en como fue tratado y despedido fue de lo más artera y cobarde, los colaboradores de la organización se irán formando una pésima imagen de la administración de la empresa y la gestión de su personal. Surgen entre los mismos trabajadores concepciones negativas y argumentos tales como: “Nadie es indispensable”, “No me valoran”, “Para que te desgastas en el trabajo si te pueden dar una patada y ponerte en la calle”… argumentos que lejos de manifestarse abiertamente ante los directivos y jefes de la empresa, lo dejan a nivel grupal y enriquecen las malas actitudes hacia el trabajo en conjunto y compromiso con la organización. Posiblemente usted está pensando que como directivo de la empresa, debe cumplir con las órdenes y estrategias que se demanda para: la disminución de costos, la maximización de recursos, la reestructuración, el crecimiento y desarrollo de la misma, porque usted también es parte del “mismo barco” y debe responder eficientemente ya que de lo contrario, el fracaso a usted también le pegaría. Eso sin ninguna duda es cierto, pero recuerde, tratamos con gente y debemos de hacer “más humana” la terminación laboral de nuestros colaboradores. Los paradigmas de la terminación de relaciones laborales deben ser cambiados; las tensiones, los malos ratos, el ambiente estresante de la firma de liquidación tiene que cambiar. Recuerde que está tratando con personas y como tales, requieren en ese momento un apoyo moral, que los haga sentir animados para seguir otros caminos, porque la empresa donde se encuentran no puede continuar con sus servicios por situaciones no controlables por la misma organización. Sabemos que el tratar con la gente, jamás será igual, pero al menos se puede considerar ciertos aspectos que les servirá a disminuir las tensiones y dejar una imagen aceptable de la empresa en su proceso de terminación laboral. Aquí algunas recomendaciones a considerar: 1. Infórmese y documéntese sobre todas las obligaciones legales a cubrir.- es común que las demandas ante las autoridades laborales no se hagan esperar con el despido injustificado que pudiesen argumentar las personas; para evitar este tipo de inconvenientes es justo y necesario liquidar al trabajador con todos los conceptos definidos en la ley de trabajo. Se recomienda tener presente los argumentos legales para poder explicarle al trabajador que se va, lo que realmente le corresponde. Con estas recomendaciones, seguramente si son tomadas en cuenta y las puede desarrollar ampliamente a partir de estas ideas; la concepción de una mala imagen de la empresa y las tensiones laborales, disminuirán; se podrán evitar malas consecuencias tanto para la organización como para la persona y los objetivos o estrategias que se siguen para adaptarse a los cambios que exige el entorno se verán cumplidos de la mejor manera.
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