
|
1. Necesidad de la formación La mayoría de los participantes a cursos, seminarios o entrenamientos en desarrollo de directivos suelen estar satisfechos con la calidad de ejecución de los programas. Sin embargo existe evidencia empírica de que sólo el 10% ó el 20% de los participantes llegan a aplicar parte de sus nuevos conocimientos y habilidades en su vida personal y en el puesto de trabajo. Debemos contemplar tanto los contenidos como los medios, en la consecución de un tipo de ser humano y admitir que la educación es algo más que transmitir conocimientos y contenidos. Todo contenido didáctico alcanza sentido cuando se refiere a la optimización de la persona humana. El directivo aprende a transformarse él mismo, y con él, el mundo. Aprende para el cambio personal, profesional, organizacional y social. Lo que asimila lo hace con vistas a una utilidad concreta, ya sea en sus relaciones interpersonales, sociales, laborales o del tipo que fuera. 2. Preparación de la formación Las actividades anteriores y posteriores a la impartición de un seminario o curso (preparación y seguimiento) condicionan la contribución de la formación a los objetivos de la organización. El entorno previo de aprendizaje y el marco posterior de aplicación condicionan un alto porcentaje de la eficacia de la formación. Todo participante en un curso de formación, sea directivo o mando, asimilará mejor y más los conceptos y las habilidades en la medida en que se sienta involucrado en el diseño de qué debe aprender, del cómo tiene que hacerlo y del cuándo lo realizará. 3. Postulados pedagógicos Esto nos lleva a afirmar los siguientes postulados pedagógicos.
4. Implicaciones Toda esta reflexión pedagógica tiene varias implicaciones claras. La más importante es que hay que distinguir entre realizar un plan de contenidos y realizar un diseño del proceso formativo. No hay tanto que transmitir conocimientos, cuanto facilitar la adquisición de los mismos a mandos y directivos. Es decir, hay que distinguir entre la enseñanza tradicional que se hace en las escuelas y la formación práctica profesional en habilidades gerenciales y directivas. El enfoque es distinto, educación o aprendizaje. El clima es importante para una enseñanza efectiva. Este clima no sólo se refiere al que se da en el curso o acción formativa en particular, sino también el que se tiene en la misma empresa. Fijando la atención en el primero de los mismos, las condiciones que hacen que el clima sea adecuado para el aprendizaje son:
La planificación es tarea de todos, los alumnos y el instructor, monitor o profesor. Sin participación no hay compromiso. En cuanto alguien participa de un proyecto, lo hace suyo y se siente implicado en él. 5. Diagnóstico de las necesidades Hablemos del diagnóstico de las necesidades de formación de los participantes. Estas necesidades son la fuente que alimenta los objetivos del programa de formación, se pueden descubrir mediante auto – diagnósticos, simulaciones o escenificaciones de situaciones clave, assessment centers, estudios de competencias requeridas, filmaciones, etc. Existe, de todas formas, una “negociación de expectativas” entre el alumno y el instructor, pues cada uno, desde su experiencia, tenderá a unos contenidos u otros. 6. Objetivos concretos El siguiente paso es traducir las necesidades en objetivos concretos. Habiendo diagnosticado los participantes sus propias áreas de mejora, tienen ahora que traducirlas a objetivos concretos de crecimiento que puedan ser observados y medidos. Pueden existir algunos objetivos complejos que no puedan medirse, pero sí crecer en su conocimiento y aplicación. Queda diseñar y dirigir el plan de ataque para conseguir alcanzar la meta definida. Habrá que identificar los recursos más relevantes y las estrategias más efectivas para conseguir cada uno de los objetivos propuestos. 7.Evaluación En la evaluación de la consecución de los objetivos no hay problema cuando el objetivo es cuantificable, pues se mide hasta qué punto ha sido alcanzado. Sin embargo, cuando el objetivo es cualitativo, por ejemplo adquirir la habilidad de ser líder de mi equipo de trabajo, se requiere que el mismo participante se involucre responsablemente en la evaluación de su propia formación. 8. Resumen La participación de los directivos y mandos en el diseño de su propia formación es la clave del éxito para comprometerlos en la misma y conseguir los objetivos propuestos. El éxito también está en la medida en que no se proponen conocimientos para memorizar, sino aprender de las propias y ajenas experiencias profesionales, de manera que a mayor práctica, mayor desarrollo y crecimiento para el participante.
|
|||||
Información Legal Este artículo es Copyright de su autor(a). El autor(a) es responsable por el contenido y las opiniones expresadas, así como de la legitimidad de su autoría. El contenido puede ser incluido en publicaciones o webs con fines informativos y educativos (pero no comerciales), si se respetan las siguientes condiciones: 1) se publique tal como está, sin alteraciones 2) se haga referencia al autor (José María Cardona Labarga) 3) se haga referencia a la fuente (degerencia.com) 4) se provea un enlace al artículo original (http://www.degerencia.com/articulo/reflexiones_en_torno_al_aprendizaje) 5) se provea un enlace a los datos del autor (http://www.degerencia.com/jmcardona) |