Transcurría aquella época cuando yo era un fogoso asesor de seguros de vida.
Don Germán, mi cliente, me insistió con tono rotundo:
—NO, Leonel. No voy a comprar. Ya tomé mi decisión. NO INSISTA.
Una pequeña vena se había inflamado en su parietal derecho y entendí que si no salía de aquel lugar en el acto pondría en peligro la vida de mi cliente.
Recogí mis cosas normalmente, guardé los papeles en el portafolio mientras seguí conversando de otras cosas que ya no tenían nada que ver con mi propuesta.
Allí estaba Don Germán abandonado en su silla, ya más tranquilo. Habíamos hecho negocios en ocasiones anteriores, pero lo había visto más veces en la prensa y en los noticieros.
Estreché su mano y me marché.
Habría recorrido unos doce pasos hasta llegar a la puerta de la oficina, tome el pomo y abrí... y me detuve en seco.
De pronto algo saltó en mi cerebro. “Si me voy sin saber por qué este hombre no compra realmente, nunca podré hacer este negocio... ¡ni hoy ni nunca!”
Cerré la puerta, recogí mis pasos y...
El personaje ya estaba ocupándose de unos papeles.
— Disculpe, Don Germán...
Levantó la cabeza sin creer lo que veía.
Continué diciendo con toda la tranquilidad del mundo “...YA SÉ QUE USTED NO ME VA A COMPRAR... Y YO NO VOY A INSISTIR”.
Sus músculos parecieron relajarse, la vena de la frente desapareció y la corbata pareció quedar más cómoda. Como si ya no lo ahorcara.
“Quiero pedirle que me ayude con OTRA COSA”
— Si...? Dijo, como entendiendo que ya la negociación había terminado.
— Este es mi negocio y debo mejorar cada día. Usted y yo sabemos que necesita este seguro, pero no lo va a comprar. ¿Sería tan amable de decirme cuál es la verdadera razón por la que usted decidió no comprarlo? Así yo puedo prepararme mejor para el futuro.
Algo hermoso sucedió en ese momento. El sol brilló más, se escucharon trinos de turpiales, el ambiente fue más acogedor, un aire de confianza surgió de pronto...
—La verdad, Leonel, es que... — y me contó la verdad, no las excusas que me había dado antes.
Don Germán tenía un lío el macho con su mujer, a quien ya tenía protegida con un seguro. Se iban a separar y él se iría a vivir con otra mujer con quien ya tenía un bebé de tres meses.
Escuché atentamente su historia. Él bebió un whisky y yo acepté un vaso de agua. Conversamos por treinta minutos más hasta cuando me dijo:
—Leonel: acabo de caer en la cuenta que necesito un seguro de vida para proteger a mi bebé.
Tiempo después Don Germán me encargó de todos sus seguros. Y lo atendí varios años, incluso después de haberme retirado del negocio.
Aprendí muchas cosas de esa experiencia. Y seguramente, amigas y amigos ustedes sacarán sus propias conclusiones. Espero que así lo hagan.
Aún hoy aplico esta técnica cuando siento que un cliente no me está diciendo la verdad en una negociación y me cierra la puerta de las posibilidades con excusas. No me falla. Espero que usted tome la decisión de ponerla en práctica y concretar muchos negocios. Hágalo y me cuenta.
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Comentarios sobre el artículo
fede
Argentina
08 de agosto de 2005
good
Miguel Rueda
Ecuador
06 de agosto de 2005
Tengo varios años de ser vendedor profesional. Cuando leí el artículo, me pareció que no me aportaba nada nuevo. Sin embargo hoy se me presentó la oportunidad de poner en prácrica esta sugerencia y me dió resultado. Sencillo pero efectivo. Centrarse en las necesidades ocultas de los clientes es muy buena cosa. Este negocio lo brindo en nombre del Sr. Vidal. Gracias.
MARIA VICTORIA
Chile
06 de agosto de 2005
En la gestion de ventas creo que siempre es bueno olvidar por un momento nuestro beneficio economico por un momento y tratar al cliente de la forma mas cercana posible para que se sienta cercano y conozcamos,así su real necesidad.
JOSE MANUEL
España
01 de agosto de 2005
Tengo la impresión que Don Germán empezó a comprar cuando Leonel hizo ver que lo que pretendía no tenía nada que ver con vender.
leonardo rivera
Mexico
26 de julio de 2005
es necesario perserverar, hoy inicio una nueva etapa de mi vida como asesor profesional en ventas. pero con esta anecdota quiero ser un líder asesor profesional en ventas.
Eugenio Prado
Venezuela
23 de julio de 2005
Es importante que todo vendedor o ejecutivo de ventas no se desanime ni crea que todo esta perdido simplemente por que el cliente no quiere comprar, es importante que busquemos mas alla y busquemos la razon como lo hizo nuestro amigo.
John Lugo
Venezuela
21 de julio de 2005
Excelente anecdota amigo, la perseverancia de una u otra forma siempre triunfa, voy a ponerlo en practica... Exito