Las pólizas de coche bajan a la mitad su peso en el beneficio de las aseguradoras – deGerencia.com
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Las pólizas de coche bajan a la mitad su peso en el beneficio de las aseguradoras

Las pólizas de automóvil han sido tradicionalmente la mayor fuente de negocio de no vida de las aseguradoras españolas. A cierre de 2011, el conjunto del sector obtenía por esta vía el 17,1% de su beneficio frente, por ejemplo, al 6,8% de los seguros de salud o el 5,7% de los de decesos, según datos del servicio de estadísticas y estudios de esta industria, ICEA. Solo cinco años después esa aportación se ha reducido al 8,6%, justo la mitad.

Entre las causas que explican esta tendencia hay algunas estratégicas, como la apuesta de las aseguradoras por otras coberturas como las de salud. Pero principalmente se debe a la guerra de precios que las compañías han librado en los últimos años para no perder clientes o «robarlos» a la competencia, y que ha cercenado la rentabilidad del ramo.

Nadie en el sector esconde ya que, fruto de esa feroz competencia, hay entidades operando en el ramo de automóvil a pérdidas. La ratio combinada compara lo que una aseguradora gasta en indemnizar a sus asegurados con lo que ingresa por las pólizas. Cuando está por debajo del 100%, por ejemplo en el 80%, indica que gasta en siniestros 80 euros de cada 100 que cobra a sus usuarios; es decir, tiene un margen de beneficio de 20 euros. Sin embargo, cuando supera el 100% supone que no genera negocio suficiente para atender esos costes. Aunque en los últimos trimestres ha bajado del 100%, en 2015 superó esa barrera e, incluso, llegó a rozar el 104%.

Tiempos de crisis

La crisis redujo el número de cochos circulando y asegurados y las familias recortaron sus coberturas para ahorrar, abandonando el todo riesgo. Ante esa situación, las compañías tiraron los precios un 25% de 2004 a 2014, de 459 a 343 euros de media. En 2015 y 2016 se revertió esa tendencia y las tarifas volvieron a subir. Pero la facturación por primas de automóvil del sector ha caído desde 2011 del 19% del total de ingresos del sector al 16,6%, de 11.270 a 10.565 millones de euros.

Las aseguradoras se podían permitir esas rebajas porque al usarse menos el coche había menos accidentes y, por tanto, menos indemnizaciones. Pero el inicio de la recuperación se ha traducido en un mayor uso del automóvil y la siniestralidad repuntó de nuevo, elevando esos costes. De hecho, 2016 cerró como el primer ejercicio en 13 años en que aumentó el número de fallecidos en carretera, un dato que ni mucho menos ha pasado desapercibido entre los aseguradores.

Todo ello ha provocado que la rentabilidad del ramo se haya reducido desde el principio de la crisis a la mitad, de casi un 10% de rendimiento de las primas emitidas a menos del 5%. «Si bien parece haber encontrado un suelo en su ratio de rentabilidad sobre primas, está realmente en una posición muy baja respecto de los niveles observados hace no mucho tiempo», explicaba recientemente la presidenta de la patronal del sector (Unespa), Pilar González de Frutos.

«El seguro del automóvil sigue siendo un entorno altamente competitivo, un hecho que beneficia a sus clientes pero que hace complejo que las cifras básicas de su actividad muestren todas la misma tendencia de mejora», añadió durante la presentación, el pasado enero, de las cifras avanzadas obtenidas por el sector durante el año pasado.

La situación podría empeorar durante este ejercicio debido a la entrada en vigor hace un año del nuevo baremo de cálculo de las indemnizaciones por accidentes de tráfico, que eleva notablemente las compensaciones a los grandes lesionados. Todas las aseguradoras consultadas por este diario avanzan que el primer gran impacto en los costes de ese nuevo baremo ha empezado a notarse tímidamente a finales de 2016 y será a lo largo de este año cuando se registre con más intensidad en las cuentas, pues será cuando se empiecen a pagar grandes siniestros ocurridos el año pasado.

Pólizas deficitarias
Además, al principio de la crisis las compañías podían amortiguar la caída de primas con más ingresos por operaciones financieras; pero estos, con los actuales bajos tipos de interés, también han menguado.

El volumen de primas de automóvil gestionadas también ha descendido en los últimos años porque, precisamente para tratar de recuperar la rentabilidad de la cartera, algunas compañías, además de subir sus precios, han cancelado miles de pólizas deficitarias de flotas de vehículos. Mapfre, AXA y Mutua Madrileña, por ejemplo, han saneado entre 2014 y 2016 carteras de seguros a coches de empresa y de alquiler mal tarificados y con una siniestralidad elevada.

Prueba de los efectos de esa práctica es que Mapfre, que a lo largo del pasado ejercicio suprimió en España 170 millones de euros en pólizas de flotas de automóvil, responsabilidad civil de directivos y accidentes, consiguió mejorar en 2016 su ratio combinada en nuestro país en 3,2 puntos porcentuales, al 94%, mediante esta y otras medidas.

Más allá de la rentabilidad del negocio del seguro del automóvil hay otros factores que explican ese descenso de su peso en las cuenta de resultados del sector. Y uno de ellos es una reducción intencionada de la importancia del ramo para no depender tanto de él de algunas de los principales operadores del mercado.

Diversificación
Uno de los ejemplos más significativos es el de Mutua Madrileña. La entidad presidida por Ignacio Garralda sólo operaba en sus orígenes como aseguradora de automóviles; a día de hoy, y tras aplicar una política de diversificación geográfica y por ramos del negocio, supone el 29% de las primas que factura.

La filial en España de AXA ha llevado a cabo un proceso similar: en 2012 autos suponía el 44% de su volumen de ingresos, y hoy el 36%, según cálculos propios a partir de las cifras de facturación de primas de ICEA. El ramo de salud ha sido uno de los que más han potenciado las compañías en los últimos años. Al cierre de la crisis los ingresos por pólizas sanitarias suponían el 17,9% de las primas totales del negocio de no vida, y en 2016 casi el 24%.

De hecho, ha sido uno de los pocos ramos que en el acumulado de la crisis ha crecido, en concreto un 3,6%. De esta forma, su peso sobre los beneficios totales conjuntos del sector ha pasado del 6,8% al 10,1%.

Seguros de vida
Otro de los ramos que ha ganado peso en la cuenta de resultados es el de vida, que ha pasado de representar el 45% de las ganancias, frente al 36,2% de hace cinco años. Uno de los motivos es que los bancos, ante el escenario de bajos tipos de interés que hace poco rentable la actividad crediticia, se ha volcado en la comercialización de seguros de ahorro para mejorar sus ingresos por comisiones.

Como ya informó ABC, no solo están acaparado casi todo el crecimiento de los ingresos por primas de estas pólizas, sino que además han alcanzado ya una cuota de mercado superior a la de las aseguradoras.



  • Ver original en Diario ABC
  • Publicado el domingo febrero 19, 2017
  • Noticia local de España


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